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Cómo funciona una cámara digital

La fotografía es un arte como cualquier otra, pero esta es mas complicada a la ves que puede reproducir todo lo que captan nuestros ojos, pero hasta allí no llega por que existen muchas mas cosas, que solo se pueden sacar atrevas de una cámara.

Película, vs. captador electrónico.

Tradicionalmente la fotografía era denominada el arte hecha por la luz, y en efecto, es ese haz luminoso quien al momento de cruzar el orificio del obturador, plasma en la película compuesta por diferentes elementos químicos la imagen registrada al momento de dar clic. En la cámara digital ocurre el mismo proceso, la diferencia es que en lugar de un celuloide, tenemos un sensor o captador electrónico.

De acuerdo a Bernard Jolivalt, una imagen consta de millones de píxeles ordenados en líneas y columnas. Esto lo podemos constatar fácilmente al agrandar cualquier fotografía. Al cabo de multiplicar la potencia del zoom, apreciaremos los cuadros de ésta.

Cuanto mayor sea el numero de píxeles, mayor será su calidad, elemento a considerar al momento de adquirir un equipo. Las cámaras digitales cuentan con sensores sensibles a la luz, que a su vez son compuestas por diminutos puntos de fósforo quienes reciben la luz proveniente de la lente, convirtiéndola en corriente eléctrica.

El más común de estos sensores son los conocidos como CCD ( Charge Coupled Device), utilizados por las cámaras de vídeo.

Fotos a color

Desde luego, la fotografía digital obvio el pasar por las imágenes a blanco y negro, pero ¿cómo le hace para pintar digitalmente cada color del arcoiris? Cada captador de luz cuenta con un filtro de color. Los colores usados son el rojo, verde y azul. De acuerdo a la imagen, el filtro retiene o deja pasar cada color o en su defecto, los sobreexpone creando la múltiple variedad de colores, una vez formada la imagen en su totalidad.

“Dado que los puntos de fósforo son menos sensibles al azul que los puntos rojos y verdes, las cámaras digitales requieren dos captadores para el componente azul de la imagen”, señala Jolivalt en su tutorial.

Una vez obtenida la “placa”, los millones de puntos de fósforo mantienen las cargas que representan cada píxel de la imagen. Es ahí donde viene la segunda parte del proceso que es el guardado del archivo.

La cámara retiene la información y en fracción de segundo la remite a una zona de almacenamiento, liberando a los puntos para una siguiente toma. Una vez enviados, se procede a amplificar las cargas y a registrarlo en la memoria.

Previo a su registro, las cargas se convierten en ‘valores digitales’ del 0 al 255, manteniendo el mismo orden de aparición. Por último, y ya en función del modelo y atributos solicitados por el usuario, se procede a comprimir y a guardar en formato de archivo. El más común es el JPG.

Finalmente, la imagen se guarda dentro de la memoria de la cámara quedando completado el proceso.

Recomendaciones sobre las cámaras digitales

Son muchas y variadas las recomendaciones a citar sobre estas maravillas, no dejando de lado sus pro y contra a señalar:

Precios.

Casi podemos decir que se igualan, no obstante las llamadas cámaras desechables, una cámara digital puede encontrarse debajo de los 90 dólares, pero si hablamos de equipos profesionales, la lucha comienza en serio.

Energía.

Posiblemente todavía el meollo de las digitales. Mientras una cámara tradicional puede ser funcionar con un par de pilas varias semanas, las digitales devoran sus baterías en unas cuantas horas. Sus componentes, en particular la pantalla de cristal líquido (LCD), consumen mucha energía.

Disponibilidad.

La compra de rollos, su revelado y en su caso, el escáneo son tareas fácilmente desplazadas por las fotografías digitales. Una vez listas pueden ser enviadas por correo electrónico a cualquier parte del mundo, sin mencionar las imágenes enviadas vía teléfono celular.

Calidad.

Hace algunos años la batalla la tenían ganada los fotógrafos del celuloide. Ahora la competencia será más fuerte con los modelos cuya resolución en píxeles impide distinguir entre una foto digital de la que no lo es.

Manipulación.

Finalmente, la posibilidad de retocar, mejorar o manipular una imagen es acaso una de las características más atractivas del medio. Con un software especializado es posible remover, clonar, combinar, aclarar o sobreexponer cualquier fotografía. El único límite: la imaginación.

 

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